Cuando se habla del Estado aún autónomo e independiente, creemos que se habla de una falacia, y ese fenómeno no es responsabilidad de la globalización. Si bien es cierto, el Estado es quien norma, regula y fija la mayor parte de las acciones de sus ciudadanos, también es cierto que la dependencia multilateral en distintos sectores de gobierno, la perdida de autonomía y dependencia, y el reemplazo del poder de negociación de los países por el poder de los bloques es un fenómeno resultante de la postguerra más que de la globalización.La globalización es, en si misma, un fenómeno económico y de desarrollo que abarca la mayor parte del mundo; y en ese hecho radica ,a nuestro juicio, un hecho elemental que no se toma en cuanta a la hora de discutir las consecuencias de la globalización: la globalización es el principal fenómeno que forma parte actual de nuestras culturas y en no querer reconocerlo así se encuentra el meollo del problema.
Cuando se habla de pueblos o minorías que protestan por su “perdida de identidad” y por que su cultura se esta perdiendo no deja de ser bajo la percepción de víctimas. Acaso no seria peor renegar de la evolución normal y pretender negar una cultura y unos valores que se han establecido de manera integral. Cuando aquellos reclaman es porque su identidad se ha visto dañada por un fenómeno mundial, sin embargo para llevar adelante estas protestas también se usan los instrumentos inherentes al proceso que tanto critican, y es que detrás de esas demandas se encuentra el resentimiento y la no aceptación de una transmutación valorica, comunicacional, económica, política, cultural y social.
Esta transmutación no es más que un fenómeno que lleva el desarrollo hacia antes no lo había; hay quienes tienen dudas respecto al particular, sin embargo, como lo plantean filósofos y pensadores progresistas de la altura de Giddens, los costos de no entrar al proceso son mucho más grandes que los costos de entrar. En esto, nosotros vemos que al entrar al proceso globalizador no se pierde, se cambia hacia un estadio más adelante; por otra parte cuando no se entra, se pierde todo lo que los otros ganan y al visualizar este hecho sale a flote el resentimiento propio de quien no puede conseguir lo que los demás obtienen.
La labor del Estado en esta materia debería ser la de asegurar un desarrollo para todos, y bajo esa premisa no cabe otra acción que no sea la de aceptar e integrarse al proceso globalizador, de lo contrario no se concibe un desarrollo integral; además, no es posible llevar a cabo un programa de gobierno para cada sector de la sociedad, ni mucho menos aceptar caprichos de unos pocos que atentan contra el desarrollo de todos.
Lamentablemente, quien plantea con más fuerza las ideas de desarrollo es percibido como el victimario de quienes protestan en contra de estos procesos, bajo pretexto de estar acabando con la cultura, las costumbres y las identidades. Quizá sea un fenómeno propio de los resabios valoricos que quedan de un mundo pasado y que se niegan a aceptar esta transmutación valorica en donde la solidaridad dio paso a la competencia, la lastima dio paso a los resultados y en donde la moral antigua aparece como invertida a la de hoy.
Este fenómeno queda perfectamente ejemplificado en la concepción de familia, pues aún existen concepciones anacrónicas que no conciben a la familia sin un matrimonio, mientras que los valores actuales nos dicen que la familia no se constituye bajo un contrato jurídico sino más bien mediante el amor y las relaciones funcionales de sus miembros. Este cambio paradigmatico aún no se acepta porque aun se vive en una etapa de incertidumbre valorica que culmina con el actual escenario, muchos grupos propugnando muchas cosas, que tienen como consecuencia muchos problemas que actúan como obstaculizadores frente a los potenciales de desarrollo que los nuevos valores, y que con ello, nos brinda la nueva cultura; y la globalización es una fiel representante de esta nueva cultura.
Es notorio que hemos dejado un poco de lado al Estado en este análisis, pero consideramos que su labor no debe ser más que promover el desarrollo de acuerdo a los tiempos actuales y de acuerdo a los valores predominantes; en ese sentido, la agenda que el mismo Estado formula no puede ir en contra de este objetivo primordial, el desarrollo.
La identidad debe ser protegida por el Estado, pero primero debe preocuparse de que identidad es la que se desea proteger. ¿Cuál era la identidad de la Iglesia Católica en la época de las cruzadas o de la inquisición?, el pretexto de “defender la identidad” tiene valía propia para articular la agenda del Estado en torno a ella, creemos que no. El argumento cultural tampoco es valido, o por lo menos no lo será mientras no se reconozca a la globalización, a la competencia y a la exigencia de resultados como parte de nuestra cultura, o acaso nuestra cultura es jugar “chueca” y asistir a “nguillatum” porque nuestros antepasados lo hicieron.
Permítanos decir que estos planteamientos los formulamos con el mayor respeto posible, pero también con la firme convicción de que así como los procesos comunitarios son más preponderantes que los individuales, también lo son los nacionales respecto de los sectarios o minoritarios, y eso es algo que el Estado debe entender e internalizar, tal como se internalizo que es correcto hacer respetar las leyes. He allí la agenda que se debe respetar.
La globalización llego para quedarse, es parte de nuestra cultura, inconscientemente la tenemos tan internalizada como levantar las manos cuando gritamos un gol. Del Estado depende que este proceso siga su marcha hacia al desarrollo, y nosotros con el; este Estado moderno debe velar por la complementación con estos procesos y no por su oposición como lo propugnan ciertos grupos -que por algo son denominadas minorías- y voces disidentes.
Quizá la tesis que hemos mantenido aquí, sea fuente de criticas y de incomprensiones; sin embargo, nuestra opción manifestada en estas palabras dice relación con los actuales tiempos y la funcionalidad hacia la nación y sus ciudadanos -principal labor del Estado- que con una lógica conservadora y poco auspiciosa para el desarrollo del mismo, y esa es la razón de propugnar una total aceptación por parte del Estado de este fenómeno, y la consecuente red de protección social en torno a este fenómeno, pero no en torno a la protección de identidades, de culturas anacrónicas ni de costumbres antiguas.
En épocas en las que el hombre se lanzo a la conquista del espacio, resulta ridículo demandar un estancamiento en los procesos de desarrollo del país, sin embargo estas demandas son escuchadas por que son formuladas por quienes gozan de legitimidad de hacer esas criticas, pues las emiten quienes se oponen al desarrollo, y los que favorecen el desarrollo son catalogados de fríos, interesados o malvados.
Para concluir, y a modo de resumen podemos citar las siguientes palabras de un filosofo alemán: “…se consideraba que el valor de esos “valores” (los valores tradicionales y cristianos) es algo dado, real e incuestionable. Hasta ahora no se ha puesto en duda ni lo más mínimo que el individuo “bueno” es más valioso que el “malvado”, en el sentido de que es favorable, útil y provechosos para el hombre en cuanto tal. Pero, ¿qué pasaría si la verdad fuese al revés; si el individuo “bueno” representara un síntoma de retroceso, así como un peligro, una seducción, un veneno, un narcótico, y, a causa de ello, el presente se viviera tal vez a costa del futuro, se viviera quizá de un modo más cómodo y menos peligroso, pero con un estilo más mezquino, de una forma más baja?…En este sentido, ¿no sería la moral la causa de que nunca se lograra potenciar ni magnificar al extremo todas las posibilidades que encierra el tipo humano?¿No sería ella el peligro por excelencia?… “Creo, por lo menos, que el tema da para pensar…







luis 5:32 am on Febrero 21, 2007 Permalink |
Es decir que la propuesta a tratar es; resiganerse a tener una identidad cultural propia, acatar sin mas remedio que la cultura global que apunta a generar un conjunto de fenómenos capaces de moldear las conductas de las sociedades, la identidad nacional y el perfil de los ciudadanos, ¿esta en lo correcto?
y dejar que la excesiva y desalentadora preocupación por las nuevas tecnologías y los negocios y deje un nulo interés por la cultura y los derechos humanos? un proceso epistemologico trasformado a ontologico… ¿que sugieres entnces para mejorar las relaciones en la globalizacion?
¿como crees que soluconarias el problema de la cultura al marjen de la globalizacion?,,, te dejo mi e-mail… mark182_90@hotmail