ANTES DE NACER 

Corria el año 1979, era mediados de marzo (tiene que haber sido entre el 16 y el 25 de ese mes) cuando Carlos Erazo -el padre- y Blanca Terán se dieron… mucho amor y sin querer queriendo -eso lo supe despúes- me hicieron. Ellos se querian mucho, pero aunque no estaba en los planes de ellos, de todas formas apareci en sus vidas. (lo que es un antecedente de las desafortunadas que serían mis apariciones).                                  

Con el paso del tiempo, ellos optaron por seguir adelante y esa fue la primera muestra de amor que me dieron -y no es acaso la más importante…??? estar dispuesto a todo, con tal de que un hijo vaya formando su camino-, mi madre seguramente tuvo mareos y vomitos… mi padre también.

Ambos se esforzaron mucho… o no mucho, sino que más que la cresta para tener un embarazo tranquilo y sin sobresaltos, y asi esperar que los 9 meses pasaran rápido.                   

Pasaron rápido, me imagino. Llegaba el glorioso 21 de diciembre de 1979, y con el, también llegaba yo: Claudio Andres Erazo Terán. Con ese nombre había sido promocionado en mi familia… y como es costumbre en la sociedad chilena, todos hablaban de mi -Claudito- aún cuando todavía no nacia                                       

Me dijeron que mi Abuelo era quien hacia guardia, cuidaba a mi madre y le llevaba flores. Mi padre también lo hacía, pero también tenia que trabajar, después de todo, yo nunca estuve en los planes…

Obviamente me regalonaban, a mi madre también; mientras eso ocurria, mi papá tuvo que ir a inscribirme al Registro Civil, lugar en donde le bajo un sentimiento que, cuando nos agarra a los hombres, no hay quien nos entienda… sintio orgullo… de su hijo, de ser padre y sin mediar aviso, opto por cambiarme el nombre que yo, siendo un bebe, ya asimilaba, Claudio; en su lugar, quiso que llevara su nombre: Carlos, y como a el le gustaba el futbol, el segundo nombre fue Alberto… en un, dos por tres, me transforme en quien soy ahora… Carlos Alberto Erazo Terán.

LOS PRIMEROS AÑOS

Los primeros años, creo, los vivi en la casa de mi Tio Sergio, quien nos acogio a mis padres y a mi. Era una casa grande, de dos pisos, de esas que ya no se hacen.

Ahi convivi con tios, tias, primos, primas, mi abuelo y mi abuela. Afortunadamente (ese adjetivo lo digo hoy, con el prisma que me dan los años) eran más las personas adultas que los niños. Mi infancia pasaba sin sobresaltos, mientras mi madre me enseñaba a leer, escribir, sumar, etc., mi padre era quien me hacía reir, se disfrazaba y jugabamos a la pelota -en ese momento pensaba que todos los padres eran iguales, despúes, más grande, supe que no lo eran, y que yo tenía a los mejores-, para mis tios era el regalon y por todo ese ambiente, me toco ser un poco más maduro que la gente de mi edad. Creci viendo noticias y leyendo el diario, no porque me obligaran, sino porque me sentaba al lado de mi abuelo -el Tata- y hacía lo que el hacía. Gracias a mi madre, a los 4 años ya sabía leer, escribir. sumar y restar; gracias a un juego de salon, sabía las capitales de todo los paises del mundo; gracias a todo eso, le tomo el ”sabor” a aprender y a saber… me comprometi a nunca dejar de aprender cosas… promesa que mantengo hasta hoy.  

Pero no todo era bonito… mi familia -con eso me refiero a mi madre, a mi padre y a mi- nunca fue de tener recursos; al contrario, siempre nos faltaron, y desde chico me toco ver el esfuerzo de mi madre y de mi padre (Que al final resultaría ser frustrante, porque uno nunca podrá ser tan bueno como ellos), pero eso se solucionaba con una calidez y una alegria de vivir y de disfrutar la vida que no he visto en otra familia, salvo en Los Simpsons y en los Bundy. Asi fue como mi vida transcurria y mis amigos eran la tele, mis padres, mis tios y mi prima Ezliett. Ella era -y es- un poco menor que yo, era la unica persona de “mi generación” con la que podía jugar, jugabamos a la pelota, haciamos el aseo y cobrabamos $10 por hacer las camas. En ese tiempo, en la casa se habían conseguido un reproductor VHS y la pelicula Atracción Fatal, y a mi y a mi prima, nos mandaron para el segundo piso, porque no era “prudente que vieramos esas peliculas”; mientras en el segundo piso, jugabamos con el telefono -que recien habían instalado- llamando y molestando a cuanta gente queriamos, total el identificador de llamadas sólo existia en la mente de algun precursosr ingeniero.